Salud generalDiabetes en el ámbito laboral

12 noviembre, 20210

Por: Dr. Raùl Carneiro Mtz

¿Qué es diabetes?

La diabetes es una enfermedad metabólica crónica que provoca exceso de glucosa en sangre y que se debe a una deficiencia en la secreción y/o en la acción de la insulina, hormona elaborada por el páncreas. Para entenderlo mejor veamos que nos indican los niveles de glucosa en sangre:

Niveles normales de glucosa: Entre 70 y 100 mg/dl
Hiperglucemia o prediabetes: Entre 100 y 125 mg/dl.
Elevado (diabetes): Por encima de 126 mg/dl.

Consecuencias de la enfermedad sobre el organismo a lo largo del tiempo

Daños en diversos órganos y sistemas del cuerpo humano (riñón, retina, sistema nervioso y aparato cardiovascular principalmente). Sus efectos sobre dichos órganos, en el paciente diabético no tratado, disminuyen su esperanza de vida en mayor o menor medida, dependiendo del grado de afectación.

Tipos de diabetes

La diabetes tiene, al menos, dos formas diferentes de presentación:

Diabetes mellitus tipo I (DMI): La producción de insulina por parte de la célula pancreática está anulada. Estos casos requieren ser tratados con insulina directamente.

Diabetes mellitus tipo II (DMII): Es la más frecuente. Se produce por dos procesos que se complementan en mayor o menor proporción: déficit progresivo en la producción de insulina en el páncreas y resistencia a los efectos de la insulina en las células periféricas que captan la glucosa en condiciones normales. Esta DMII está directamente relacionada con la vida sedentaria y con la ingesta inadecuada de azúcares, especialmente los refinados, y grasas. La Diabetes Mellitus (DM) es definida como un grupo de enfermedades metabólicas caracterizadas por hiperglucemia, a consecuencia de defectos en la secreción y acción de la insulina.1

En América Latina y el Caribe, el número de personas que padecen esta enfermedad se estima en 19 millones, cantidad que podría incrementarse a 40 millones en 2025, si no se introducen acciones preventivas importantes.

En México la prevalencia de personas con la enfermedad aumentó a 14%, lo que representa un total de 8 millones de individuos. La DM es la primera causa de incremento para las estadísticas de morbilidad y de mortalidad, puesto que origina: 12% de los casos nuevos de ceguera, 25% de los casos de insuficiencia renal, 40% de todas las amputaciones no traumáticas de miembros pélvicos en adultos. En el estado de Puebla la tasa de Prevalencia de Diabetes en adultos de 20 años o más es de 6.3%, siendo mayor en hombres que en mujeres (6.9% vs 5.8%).3

La DM es considerada una enfermedad crónica ya la vez un factor de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial y accidente vascular cerebral.4

Según la Norma Oficial Mexicana 015 (NOM-015) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los factores de riesgo para la DM, son aquellos que aumentan la posibilidad para el desarrollo de la enfermedad, principalmente: antecedentes hereditarios (que un hermano, padre o madre consanguíneo padezcan DM), edad mayor de 45 años (dado que cronológicamente se tiene mayor probabilidad de padecer DM tipo dos), falta de actividad física (conocida como sedentarismo o caminar menos de media hora todos los días),5 sobrepeso y obesidad, definidos como un índice de masa corporal (IMC) mayor a 25 y 30 respectivamente y una circunferencia de cintura (CC) mayor de 80 cm para mujeres y 90 cm en hombres, dado que se correlaciona con el acúmulo de grasa en órganos no grasos como corazón, hígado, músculo, riñón y páncreas, situación que conlleva a un proceso de resistencia a la insulina con hiperinsulinemia compensatoria que finalmente se manifiesta con glicemias mayores a 130 mg/dl). 6,7 En mujeres la (CC) > 80 cm se correlaciona con haber padecido diabetes gestacional o haber tenido productos macrosómicos (mayor a 4 Kg.).8

Otros factores de riesgo para el desarrollo de DM, no menos importantes son; estrés prologado, dado que se ha vinculado este con ciertas sustancias o moléculas elementales para el metabolismo de glucosa; 9 consumo de alcohol (de más de dos copas al día en hombres y más de una en mujeres)10,11 y tabaco,12 así como de medicamentos como las tiazidas, glucocorticoides, difenilhidantoina y bloqueadores beta-adrenérgicos.13

Considerando que el profesional de enfermería es uno de los principales elementos del equipo de salud para disminuir la prevalencia de esta enfermedad y sus complicaciones, utilizando estrategias clínicas y educativas que ayudan a mantener la salud de los individuos.14, 16 Se hace evidente la importancia de identificar dichos factores de riesgo que pudieran presentarse en éste colectivo para padecer DM.-Cargar o manipular objetos pesados.

La diabetes influye en el trabajador afectado:

Limitando parcialmente sus capacidades: Las complicaciones cardiovasculares (infartos de miocardio, ictus, oclusiones arteriales periféricas), neurológicas (alteraciones en la sensibilidad o en la movilidad) o visuales (las derivadas de la retinopatía diabética) pueden aparecer a lo largo de la vida del paciente diabético y limitar, en mayor o menor medida, las capacidades laborales del trabajador o, incluso, pueden agravarse por la exposición a los riesgos laborales propios del puesto de trabajo.

Aumentando el riesgo de sufrir un accidente de trabajo: Una crisis hipoglucémica, alteración posible en los primeros meses del inicio del tratamiento de la enfermedad y frecuente en los diabéticos inestables, aparece de forma inesperada y puede propiciar un accidente de graves consecuencias provocado por los síntomas que la caracterizan. El médico del trabajo deberá tenerlo en cuenta de cara a los riesgos inherentes al puesto de trabajo.

Aumentando el riesgo de sufrir complicaciones en su enfermedad: Los elementos que constituyen el escenario en el que el trabajador desarrolla su tarea pueden aportar riesgos para el paciente diabético. Las propias herramientas, el material con que se trabaje según tipo de industria (alimentaria, química, etc.), los equipos de protección individual (botas de seguridad, por ejemplo, que por su rigidez y dureza si no son de alta calidad, pueden provocar lesiones en el pie y favorecer el llamado pie diabético), el horario de trabajo, etc.

Por todo ello, el trabajador diabético, sobre todo si tiene un trabajo con tareas de riesgo, debe estar en contacto permanente con su Servicio de Prevención para acceder a una adaptación adecuada del puesto, un derecho amparado por la legislación vigente.

Prevención de complicaciones en trabajadores diagnosticados de diabetes

Cuando un trabajador comunica a su empresa o al Servicio de Prevención de la misma, su condición de diabético, debe ser considerado “trabajador especialmente sensible”, categoría así reconocida en la ley de Prevención de Riesgos Laborales. Eso supone la programación de un examen de salud y de una evaluación de riesgos específicos en relación al puesto de trabajo del afectado. A partir de ahí, en función del grado de la enfermedad y de los riesgos laborales de su puesto, se podrán diseñar las adaptaciones que sea preciso implantar.

La irregularidad horaria ha mostrado ser perjudicial para estos pacientes, lo que implica que los horarios cambiantes ligados a la turnicidad laboral deberían ser evitados. Además, se debe facilitar que el trabajador con este problema, disponga de algunos momentos en su jornada para tomar el refrigerio que pueda requerir o para hacerse la medición de sus niveles de glucosa cuando lo necesite. Prevención primaria de la diabetes. Contribución de la empresa.

La empresa puede ayudar a prevenir la aparición de la diabetes tipo II entre sus trabajadores mediante:

Control sobre los alimentos que se incorporan a las máquinas de “vending” que se instalan en las salas de descanso de las empresas. Favorecer en ellas los alimentos sanos (frutas, zumos, lácteos, bocadillos saludables, frutos secos tipo nueces, almendras y avellanas, etc.) y evitar la bollería industrial, dulces de distintos tipos, snacks, etc.

Si hay comedor en la empresa, controlar con los responsables de la cocina que los platos ofertados sean coherentes con la dieta mediterránea.

En trabajos sedentarios, favorecer la actividad física en el horario laboral en momentos puntuales. También idear actuaciones que estimulen a los trabajadores a realizar ejercicio físico fuera de la jornada laboral (premios por kilómetros caminados apoyándose en apps que existen para ello, etc.).

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